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Abel Mamani Gómez

Lutier

“La bandola da testimonio de la existencia de los aymaras y de su vínculo sagrado con las tradiciones”.

Soy cultor aymara de bandola, instrumento de cuerdas que viene del viejo mundo. Al llegar a América Latina fue sufriendo modificaciones y hoy es sagrado para nuestro pueblo. Eso pasó a medida que la bandola se fue internando por distintas regiones del continente, hasta llegar al norte de Chile, donde mi pueblo lo adoptó, pasando a ser un instrumento sagrado: con él se acompañan versos y cantos y nos conectamos con nuestra madre tierra. Su sonoridad y afinación son únicas y dan testimonio de la existencia de los aymaras y de su vínculo sagrado con las tradiciones. Interpretar la bandola es un saber que me fue dado por mis padres y abuelos. Por más de 20 años toqué este instrumento en carnavales, floreos, rituales y challas -ceremonias de rogativa- y todo lo que tiene que ver con las vivencias aymaras en la región de Tarapacá. Me convertí en lutier al mismo tiempo que me iba formando como músico e intérprete. Partí reparando bandolas antiguas, para luego entrar a la fabricación de mi propio modelo llamado K’antati, palabra aymara que significa amanecer. Tengo dos diseños: la bandola K’antati de 16 cuerdas y la bandola K’antati de 12 cuerdas, que fue reconocida con el Sello Artesanía Indígena en 2019.”

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