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Andrea Rubilar Del Valle

Textilería

“Cuando logré hacer mi primer tejido a telar, y sentí que estaba bien hecho, me sentí artesana. Dominar una técnica y ver el resultado me hizo sentir feliz”.

Aprendí el oficio del tejido a telar en la Universidad y luego de manera autodidacta, experimentando con lana de oveja a la que aplicaba diferentes técnicas. Cuando logré hacer mi primer tejido a telar, y sentí que estaba bien hecho, me sentí artesana. Dominar una técnica y ver el resultado me hizo sentir feliz. Esa seguridad se reforzó cuando recibí el Sello de Excelencia a la Artesanía en 2010 con una colección de guantes y gorros que reunía elementos de la artesanía textil tradicional, pero en una colección de abrigo contemporánea. En cada pieza me demoro por lo menos dos semanas. Compro la lana de oveja según el diseño de una pieza: la elijo según la diversidad de grosores colores naturales disponibles, pero no siempre encuentras lo que buscas y uno tiene que ir ingeniándoselas con lo que te ofrecen. Cuando ya la tengo conmigo, también tiño la lana según los diseños que tengo en mente.

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