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Felipa Condori Zarzuri

Textilería

“Producir una pieza de alpaca es un arte que requiere de paciencia. No se trata solo de tejer. (…) Este proceso de producción guarda con recelo la preservación de técnicas que se utilizaban en las generaciones pasadas”.

Soy la tercera de diez hermanos. Tenía 5 años cuando mi mamá, que se llamaba Recarta, me enseñó a hilar. Ella fue mi maestra, quien me transmitió todos los conocimientos de mis antepasados. Gracias a su paciencia y perseverancia yo mantengo vivo ese saber: tejer en telar de cuatro estacas (el telar precolombino), en telar de dos y cuatro pedales, y también a teñir a través de técnicas antiguas, como se hace con hierbas naturales. Producir una pieza de alpaca es un arte que requiere de paciencia. No se trata solo de tejer. Todo parte con la crianza de las alpacas en el altiplano. Hay que esperar a que los animalitos tengan 4 años, porque solo entonces su vellón tiene el largo adecuado para hilar y confeccionar una prenda. Este proceso de producción guarda con recelo la preservación de técnicas que se utilizaban en las generaciones pasadas. Como la fibra de la alpaca es preciada y muy escasa, busco utilizarla en su totalidad, clasificándola de acuerdo a la suavidad o aspereza y eso depende de qué parte del cuerpo del animal se obtiene -cuello, espalda, piernas-, porque cada uno se usa para un tejido diferente.

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