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Rogelia Marcela Castro Flores

Textilería

““Todas mis piezas portan en sí mismas la cultura y técnica ancestral de los textiles aymara, para que las nuevas generaciones rescaten y preserven la tradición que heredé de mis abuelos”.

Desde que era una niña mi madre siempre me decía: “observa los tejidos de los abuelos y aprende, pues en ellos existe una historia que nunca debe perderse”. Me lo repetía cada vez que salíamos a pastorear alpacas y ovejas en Aravilla-Enquelga, en mi natal Colchane; y cada mañana que nos íbamos hilando su fibra por el altiplano. De mis abuelos aprendí a tejer cada hebra y el significado de los dibujos ancestrales, que creaban en telar de cintura, de cuatro estacas o de dos o cuatro pedales, que mi padre acondicionaba con madera, troncos o ramas que mi madre recogía. Lo primero que aprendí fue a tomar la puska (huso, en aymara), para ir hilando la lana por el campo. Y lo segundo fue la técnica, con la que podía crear un sinfín de dibujos típicos aymara que tanto me gustaban. Con una herramienta llamada lata cuchillo, cuyo filo no daña la lana, aprendí a esquilar, para luego sacarles las basuritas y lavarla en el cauce de los ríos. Con la misma precisión y técnica de mis abuelos, en telar a pino, de cintura o de cuatro estacas, hoy creo chales, ponchos, ruanas y pieceras.

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